Día tres y cuatro:
Han sido prácticamente iguales, con la ansiedad incrementándose casi al límite.
Tal vez, sea el hecho de haber dejado de fumar hace más de un mes y ahora la ocurrencia de restringir a la mitad lo que consumía habitualmente, (particularmente el consumo de azúcar y pan), que ha sido mi primera táctica para comenzar con este proyecto.
Un as guardado es el retomar el ejercicio y para ello usar la bicicleta. De hecho, hace un momento atrás, conversaba con Patricia sobre este tema invitándola a paseos que hace un tiempo ya no realizamos.
El domingo tengo deseos de tomar unas fotos y/o videos por el camino que va al puerto, esta idea nace después de recorrerlo hoy por la tarde con un amigo y observar un lindo paisaje de mi ciudad.
El sol de la tarde y la brisa marina le daba un sabor especial. Claro está que el paseo fue en vehículo.
El hecho de restringir algunas tazas de café, creo que fue el golpe que sentí el día de ayer y que se notó por no haber posteado, como correspondía. No me sentí con muchas fuerzas, incluso me retiré antes de la oficina, con deseos de nada.
Ya una amiga de FB me advirtió del problema que se acercaba.
En una llamada por fono a mi hija menor le conté de esta historia y que en pocas palabras, significaba que estaba renunciando a consumir helados por lo menos un mes, (ella es fanática de éste postre).
Además le dije que cuando cumpliera con esa promesa, la invitaría a degustar una tremenda copa de helado en celebración de la meta.
Obviamente que me alentó a conseguir el objetivo, y que ella también haría lo posible por hacer la misma renuncia ...