La odisea comienza reduciendo drásticamente el consumo de café. Tengo la costumbre de endulzar muy bien el brevaje, la medida: tres cucharadas para una colmada de café.
Normalmente por la mañana consumía cuatro tazas del mentado elixir. La cantidad de azúcar obviamente estaba saturando mi organismo, de ahí la fijación de tuitear acerca del sugar blues.
Las pastillas de caramelo, también han sido sistemáticamente eliminadas, tal cual lo hice con los maníes, almendras , nueces y todo tipo de frutos secos que ahora sólo son degustados muy ocasionalmente y que pasarán al olvido por este mes.
Ahora puedo decir que después de un buen desayuno, un almuerzo evitando el pan y una once-cena ha sido mi consumo de calorías para el día de hoy.
No pretendo llegar al extremo de calibrar y medir cantidades de calorías y todas esas yerbas, además hay que evitar que el asunto se transforme en obsesión.
Este nuevo proyecto empuja a mi familia, con Patricia ya hablamos de una dieta mejor regulada, aprovechando, desde luego, la oferta de primavera de frutas y verduras.
Ya vi por ahí unos espárragos que se enfrían esperando su turno para ser devorados el día de mañana.
Sólo les eché un ojo, pero me doy cuenta que es sólo la ansiedad. Con la terapia de los cigarrillos me ocurría lo mismo.
Lo mejor de todo es que esa sensación la aplaco dejando que las letras fluyan en este blog ...
Mi ticket de inicio? aquí está ... 

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